Alejandro Santiago

Oaxaca, 1964-2013

Alejandro Santiago fue una figura de gran peso para la comunidad artística mexicana. Nació en Teococuilco, Oaxaca, y a los nueve años se mudó a la ciudad, donde ingresó en el Centro de Iniciación Artística, después en el Taller de Arte Rufino Tamayo, y por último, en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad Autónoma de Oaxaca. Posteriormente viajó a Europa y Estados Unidos. Sus primeros trabajos fueron adquiridos por la Fundación Rockefeller; ha participado en veinte exposiciones individuales y en más de setenta muestras colectivas, algunas en el extranjero. Su obra neo-expresionista la reclinó al papel, lienzo y barro, además de trabajar con técnicas de grabado, muralismo y escultura. También, se dedicó a crear distintos talleres, residencias y centros de exposición para apoyar el desarrollo de nuevos artistas oaxaqueños, así como La Telaraña y La Calera. A lo largo de su vida, Alejandro vivió experiencias que desnudaron su humanidad hasta abandonarlo en la sencillez, abriendo paso a una grandeza de espíritu. Asumió la realidad de migración en México. Realizó “2501 migrantes”, instalación escultórica en homenaje a los 2500 habitantes de Teococuilco que han migrado, mas una al siguiente por irse.

Dedicó obra a los desaparecidos, los ausentes, los que hacen falta, los que vuelven y los que no volverán.

 

Heredó la magia contagiada de su abuela, un personaje chamánico que hacía limpias y remedios con hierbas u otros elementos para sanar los espíritus de los hombres. Ella le enseñó a identificar plantas por su propia seguridad, ya que, de no saber cuáles eran sus cualidades, corría peligro de envenenar a otros o a sí mismo. Así llegó a hacer su propio material para pintar. El recuerdo de rituales donde resonaban tambores y vapor de hierbas, y la realidad social en México hizo que Alejandro estableciera un vínculo salvaje y creativo con su producción. La esencia, magia y tradición de su pueblo son tres elementos presentes en su obra, que mantendrán siempre vivo al artista Alejandro Santiago.