Alfredo Alcalde

Perú, 1961


Alfredo Alcalde es un ícono representativo de la pintura en Perú. Egresado de la Escuela Nacional Autónoma de Bellas Artes en Lima, fue discípulo de maestros como Víctor Humareda, Francisco Izquierdo y Guzmán Manzaneda, además de haber recibido diversos premios y menciones honoríficas en su trayecto artístico. Entre ellos el Premio Galería Borkas (1991) y la placa “Sol del Qosqo”, otorgado por el Museo de la Nación y el Instituto Nacional de Cultura por la mejor exposición de arte (2000). La obra de Alfredo resulta en un trato expresionista a la pintura, una culminación del manejo cuidadoso en cuanto a lo formal, y un planteo riguroso en cuanto a su expresividad. Sus pinturas fusionan espacios de fuertes tonalidades primarias, con luces enfocadas y sombras que predominan en distintos ángulos, evidenciando una profunda interpretación fotográfica de la realidad. El arte de Van Gogh, Gaugin y muralistas mexicanos permanecerá siempre en las pinceladas de Alfredo. Su aprecio por la vida ha provocado que presente reflexiones sobre la muerte. La pintura de Alcalde emana cierta seguridad de sí y esto le ha permitido realizar una seria y expresiva asimilación de escenas cotidianas y características de espíritu sudamericano.