Carlos Oviedo

Si se piensa en los años 80 del Siglo XIX en relación a la pintura, se piensa en los encuadres cuasi-fotográficos de las composiciones del realismo. Existió un vínculo entre las imágenes que mimetizan la realidad a través de una lente lumínica, y la técnica pictórica que intenta simularlas mediante pinceles y materia cromática. La obra de Carlos Oviedo no es regresar al realismo, sino reconocerlo y asimilar otras vanguardias que se han ido creando al paso del tiempo, como el pop, por su énfasis en la representación hiperrealista e incluso a veces yuxtapuesta con fragmentos de colores casi digitales. El trazo detallado que Carlos dedica a la figura e imagen femenina es contrastado con espacios negativos carentes de color, negros que resaltan las figuras casi puestas en escena para ser fotografiadas. Hay cierta presencia de belleza en la representación pintada pero también en zonas que podrían funcionar con independencia; una tela roja que cae con delicadeza, una mano que la recorre de manera suave, una esfera con cuadros blancos y negros que reflejan una luz que casi parece un foco de estudio fotográfico.

Carlos Oviedo siempre ha estado cultivando su creatividad. Estudió Diseño Gráfico en la Universidad de las Américas Puebla y después continuó con arte contemporáneo en Estados Unidos, donde fue motivado por maestros artistas para que siguiera desarrollando una habilidad estética. La obra de Oviedo se encuentra en México, Estados Unidos, Venezuela, Colombia, Puerto Rico, Grecia, República Dominicana, Ecuador, Panamá, y otros países. Cada año participa en ferias de arte llevadas a cabo en Estados Unidos y Latinoamérica.