Francisco Toledo

Oaxaca, 1940


Yo no me intereso a mí mismo, me aburro… Los otros son un misterio para mí, yo no soy un misterio.
Francisco Toledo

Francisco Toledo es un artista oaxaqueño reconocido mundialmente. Se formó en talleres de grabado como el de Arturo García Bustos, el de la Escuela de Diseño y Artesanías del INBA en México, en el de Hayter en París, además de residir en Estados Unidos y algunas regiones europeas. Su vida entera es una obra de arte; Francisco no se considera artista, sino grabador, pintor, dibujante o diseñador. Sin embargo, es alguien que no ha podido escapar de la cacería humana y cultural, y por su manera de enfrentarla se ha convertido en uno de los personajes más admirados a nivel internacional. Su obra refleja una lucha por la animalidad de la cultura, por lo ancestral y lo social. Toledo, al haber sido expulsado de su propia familia y de Juchitán, su lugar de origen, tuvo que aprender a comunicarse con la urbe, a leer y escribir en castellano hasta transformar sus costumbres y maneras de pensar. La sensación de extranjería le ha cazado siempre. Por eso Francisco comprehende el concepto libertad de manera específica y distinta a la mayoría. Paradójicamente, sus pinturas, grabados y demás piezas emanan un expresivo desprecio hacia sí mismo, y una noble pasión por la verosimilitud del absurdo. Es intencional. Toledo demuestra que es consciente de aspectos formales como son sus líneas cuidadas, figuras acuarelosas y seres cínicamente salvajes con un admirable manejo de elementos estéticos.