José Bayro C.

Bolivia/México, 1960

Si un retrato nos quiere decir algo, es porque se hizo la conexión entre las sutiles tonalidades de la luz y la espesura de nuestra psicología.
José Bayro Corrochano

Arquitecto por la UNAM y pintor por la Academia de San Carlos, José Bayro está consciente del aspecto conmovedor que surge durante la elaboración de una pieza pictórica, escultórica o gráfica. Encontrar entre el soporte y la pintura el indicio de una verdadera idea creativa, significa un momento catártico para Bayro, que a su vez permite establecer un diálogo con la psique sensible del espectador. Además de contar con pinturas de grandes formatos, colores relucientes y materiales mixtos, hay elementos simbólicos en su obra escultórica, como el trompo, que alude al juego místico del destino.

Niño y trompo
Cada vez que lo lanza
cae, justo,
en el centro del mundo.

Octavio Paz. (1955) Poemario Piedras Sueltas

A pesar de que la técnica de José ha tenido antecedentes formales y académicos, su obra no se reduce a lo decorativo ni a lo fantástico, sino que fusiona sus conocimientos y práctica artística con una gran imaginación que alude a lo naïf. Su pintura casi tapizada de colores, personajes, perspectivas chuecas y escenas oníricas, no protagonizan a ningún elemento dentro del cuadro, sino que enfatizan la fuerza de detalle que parece darle vida a su obra.