Pedro Friedeberg

Italia/México, 1939

Pedro Friedeberg, italiano que emigró a México, empieza explorando el Surrealismo y la sensación del absurdo. La mística azteca e hindú están presentes en la vida de Pedro. Su obra es un deleite de simbolismos religiosos, ornamento y fantasía. Con un trayecto expositivo de reconocimiento internacional, lo único a lo que Friedeberg se opone es al racional-funcionalismo. André Bretón –escritor y teórico francés del surrealismo como movimiento artístico- consideró a Frida Kahlo y a Pedro como los dos únicos artistas surrealistas mexicanos. Arquitecto por la Universidad Iberoamericana, Friedeberg rompió el paradigma del estilo arquitectónico y diseñístico que en su momento se estaba impartiendo en México. Ha diseñado sillas, mesas, sillones, otros muebles y objetos sin uso, con la clara influencia de la óptica y figuras repetitivas, características del Op Art, admitiendo que esta labor nació del aburrimiento. A partir de conocimientos arquitectónicos y la pintura Op Art, es que Friedeberg logra elaborar piezas de diseños alucinantes y sin sentido; Pedro crea posibilidades espaciales y coloridas en donde el pensamiento puede perderse.