Ricardo Martínez

México, 1918-2009

En su obra hay la posibilidad de encontrar un umbral entre el arte que puede descifrarse como un significado muy complejo y el que sólo puede experimentarse como una presencia formal, matérica: en la luminiscencia, en el abandono a la reducción, en la síntesis, en el puro placer por el dibujo lineal y en el recordar los residuos de lo que fueron los monumentos de significado, su obra es siempre sencilla, en ella aparece la capacidad de relatar algo que es muy legible y que al mismo tiempo tiene detrás todos los siglos de la complejidad.
Erik Castillo

Nacido en la Ciudad de México, el llamado pintor del silencio, sitúa su obra en un punto crítico entre la tradición y la innovación. Sus primeras obras fueron bodegones, seguido de figuras monumentales con claras referencias a la escultura prehispánica, concretamente de influencia olmeca. El mundo pictórico de Ricardo Martínez manifiesta una preferencia por la representación del cuerpo humano pero cargada del misterio que implica una profunda reflexión en torno al sentido de la historia, las relaciones amorosas, la vida y la muerte. En su obra hay una integración entre el dibujo y la pintura, con cierto ritmo poético, logrando que la pintura sea una función del tiempo y el espacio.

Entre las exposiciones más relevantes destacan las realizadas en el Museo de Arte Moderno, del Instituto Nacional de Bellas Artes, en la ciudad de México en 1969 y 1974, así como en el Museo del Palacio de Bellas Artes, de la misma institución en 1984 y 1994. En 1993 fue nombrado Artista Emérito por el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA), México. Por sus 90 años de vida, en 2008 recibió la Medalla de Oro del Instituto Nacional de Bellas Artes, la Medalla del Distrito Federal, el Pergamino y el nombramiento de Ciudadano Distinguido del D.F., por parte del Gobierno de la Ciudad de México.